Imogen Cunningham (1883-1976) es una de las fotógrafas más legendarias de la historia de la fotografía. Destacó por su técnica y versatilidad durante siete décadas, en las que exploró el desnudo, el pictorialismo, el retrato y estudios botánicos, entre otros géneros y estilos fotográficos.
Fue parte del emblemático Grupo f/64 y su obra, marcada por sujetos que van desde flores a grandes celebridades, marcó un antes y un después en la fotografía artística. Por ello influyó sobre artistas tan variopintos como Robert Frank o Francesca Woodman, y aún hoy continúa siendo una referencia clave para comprender la evolución visual del siglo XX.
”¿Cuál es mi fotografía favorita? ¡La que haré mañana!
Biografía de Imogen Cunningham
Primeros años (1883-1901)
Imogen Cunningham nació el 12 de abril de 1883 en Portland, Oregon, Estados Unidos.
Su padre, Isaac Burns Cunningham, era un teosofista, espiritualista y vegetariano, mientras que su madre, Susan Elizabeth Johnson, era una metodista proveniente de Missouri.
Imogen debe su nombre a Imogena, un personaje clave de la tragicomedia de Shakespeare, Cimbelino. Sería la quinta de un total de diez hermanos y crecería en Seattle, Washington.
Hacia 1901, a sus dieciocho años, Cunningham compró su primera cámara, una cámara de visión de 4×5 pulgadas, a través de un curso por correspondencia de la American School of Art en Scranton, Pensilvania.
Sería su primer contacto con la fotografía pero no su primer contacto con alguna forma de arte: desde pequeña, Imogen recibió clases particulares de arte y estaba sumamente interesada en el dibujo con lápices de grafito.
Años formativos (1903-1907)
La primera década del siglo XX serían años clave para la transformación de su carrera: en 1903 se matricula en Ciencias Químicas por la Universidad de Washington y se costea los estudios realizando fotografías de plantas para las clases de botánica.
En 1906 conoce la obra de la fotógrafa pictorialista Gertrude Käsebier y esto crea en ella un interés mayor en el oficio fotográfico, que hasta entonces veía sólo como un medio para ganarse la vida.
Inspirada por Käsebier, Cunningham se retrata a sí misma desnuda e inicia su primera serie de retratos pictorialistas. Al mismo tiempo, empezó a estudiar la química detrás del revelado fotográfico y para 1907 termina su tesis titulada “Procesos modernos de fotografía”.
El triple interés de Imogen por la química, la botánica y el desnudo serían los factores diferenciadores que la harían una gran fotógrafa tan sólo años después.
Hacia 1907 empieza a trabajar como asistente para Edward S. Curtis, un cronista y fotógrafo norteamericano entonces célebre por su estudio fotográfico de los nativos americanos.
Con tal labor Cunningham aprende más del cuarto oscuro y la química de la fotografía —e indirectamente se relaciona con el retrato, al retocar las imágenes de los nativos que fotografiaba Curtis—, hasta que en 1909 recibió una beca de posgrado para continuar sus estudios en la Technische Hochschule de Dresde, Alemania.
Producto de sus estudios completó a mediados de 1910 el artículo “Sobre el desarrollo directo del papel platino para tonos marrones”, en el que describió un proceso destinado a acelerar la impresión, mejorar la claridad de los tonos altos y producir tonos sepia.
Durante estos dos años Cunningham no tomó muchas fotografías, pero se volvió una especialista excepcional en la química de la fotografía. Sólo tras finalizar sus estudios en 1910, pasó brevemente por Londres y Nueva York, donde pudo conocer a los fotógrafos Alvin Langdon Coburn, Alfred Stieglitz y su gran inspiración, Gertrude Käsebier.
Los años en Seattle y la consolidación
1910 es el año en el que Imogen Cunningham abre su primer estudio de fotografía de retrato, ganándose la reputación de pionera por ser de las primeras fotógrafas pictorialistas en la Costa Oeste de Estados Unidos.
Por ello se convirtió en miembro de la Society of Seattle Artists y hacia 1913-1914 obtiene sus primeras exposiciones fotográficas en el Portland Art Museum y en el Brooklyn Institute of Arts and Sciences de Nueva York. También participó en la muestra International Exhibition of Pictorial Photography.
Para 1915 retrató desnudo a su marido, el artista Roi Partridge, en los campos de flores silvestres alpinos en el monte Rainier, lo que provocó gran indignación de locales y críticos de arte, quienes consideraron vulgar el arte de Cunningham.
Pero, lejos de hundir su negocio o afectar su reputación, los pioneros retratos de desnudo masculino de la fotógrafa/química sólo incrementaron su estatus como artista visionaria y distintiva, en una época donde la fotografía estaba completamente dominada por hombres y, más aún, por la mirada masculina.
¿Qué es el pictorialismo y la fotografía directa?
Recordemos que el pictorialismo se trataba, a grandes rasgos, de un movimiento artístico que creía que la fotografía debía lucir similar a la pintura para ser valorada como arte. Por esta razón, los pictorialistas como inicialmente lo eran Stieglitz y la propia Cunningham, modificaban intensamente sus imágenes con borrados y foco suave.
El opuesto al pictorialismo fue la fotografía directa, corriente que defendía el énfasis en las cualidades propias de la cámara en vez de negarlas. Esto se traduce en fotografías nítidas, realistas, de grandes contrastes y buen uso de la luz.
Quien fue considerado el principal promotor de la fotografía directa sería Paul Strand. La fotografía directa marcó un antes y un después en la historia de la fotografía y representó asimismo el nacimiento de la fotografía moderna.
Cunningham como el resto de fotógrafos de su contexto, se adaptó a esta realidad gradualmente. No abandonó el pictorialismo de una vez, sin embargo, empezó a explorar más las formas, casi de un carácter abstracto, en sus desnudos y fotos de flores. El cambio empezaría a partir de 1917.
A la artista poco le importaba la genitalidad o el morbo, o la belleza sosa de una flor: buscaba, ante todo, la belleza oculta en la manera de ordenar la composición de un encuadre, en esas líneas que se forman a través de luces y sombras, ya sea sobre un cuerpo o una planta.
Producto de estas experimentaciones, nacerían sus obras maestras como Magnolia Blossom (1925) y Triangles (1928), dos de sus fotografías más influyentes e icónicas.
Imogen Cunningham: datos básicos
Imogen Cunningham (1883-1976) fue una fotógrafa pionera en la fotografía botánica y de desnudo a partir de los años veinte del siglo XX.
El legado de la artista se encuentra entre los más significativos y memorables de la historia del medio, siendo tan influyente como sus contrapartes masculinos como Ansel Adams, Alfred Stieglitz o Paul Strand.
Entre 1932 y 1936 colaboró con Vanity Fair, fotografió a celebridades como Frida Kahlo y Martha Graham, así como a numerosos compañeros de profesión como Minor White, Alfred Stieglitz, Ansel Adams, Man Ray, August Sander, Dorothea Lange, Edward Weston y Lisette Model.
Entre sus distinciones se encuentra el ser miembro del Salón de la Fama, Salón Internacional de la Fama y Museo de la Fotografía (2004 y de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias (1967). Asimismo, hacia 1970 ganó una Beca Guggenheim, con la que puedo organizar su extenso archivo.
La artista creó para firmar sus fotografías que incorporaba su nombre fonéticamente, I-MO-GEN, escrito en caracteres chinos que significaban «ideas sin fin».
El 23 de junio de 1976 falleció a sus 93 años, en San Francisco, California. La preservación de su archivo y legado ha sido asegurada a través de la Imogen Cunningham Trust, institución dirigida por su nieta Meg Partridge.
Imogen Cunningham y sus estilos de fotografía
La carrera de Cunningham fue tan extensa y diversa que no podríamos decir que tuvo un “estilo de fotografía”, sino más bien diversos estilos que exploró en varias etapas de su trayectoria. Es clave comprender que ella jamás se limitó a alguna doctrina o género. Desde el Dadá al surrealismo, a Lisette Model, August Sander o Edward Steichen, Imogen tomó inspiración de todas partes.
La fotógrafa siempre experimentaba, cambiaba de cámara, géneros e intereses con el tiempo. Sin embargo, a grandes rasgos, podemos decir que existen tres áreas principales en su obra: la botánica, el retrato y el desnudo.
Fotografía de botánica
Cunningham es especialmente reconocida por sus detallados y poéticos estudios botánicos, realizados principalmente en la década de los veinte del siglo pasado, siendo entre 1923 y 1925 la época de mayor producción.
Sus imágenes capturan con precisión las texturas, formas y estructuras de las flores, destacando así la belleza natural de las mismas a través de nítidos acercamientos, especialmente de la magnolia.
Estas fotografías surgieron en un contexto personal, ya que durante esos años cuidaba a sus tres hijos pequeños y a su jardín a modo de pasatiempo. Utilizaba luz natural para construir sus composiciones, también ligeramente inspirada por el trabajo de Edward Weston y sus fotos abstractas de naturaleza muerta o vegetales, como el famoso Pepper No. 30.
Las fotos de flores serían para Cunningham su primer trabajo completamente distanciado del pictorialismo e influenciado asimismo por la Nueva Objetividad Alemana, en concreto, por los fotógrafos Albert Renger-Patzsch y August Sander. Ambos eran partidarios de la fotografía sin artificios para explorar la realidad.
Fotografías de retrato
El retrato fue una constante a lo largo de toda su carrera. Cunningham capturó tanto a celebridades como a artistas, escritores y amigos con gran capacidad para revelar la esencia de sus sujetos.
Utilizaba iluminación natural o suave, y cuidaba la composición para crear imágenes que transmitieran personalidad y presencia sin artificios. Su estudio en Seattle y luego en San Francisco fue el escenario para muchos de estos retratos, algunos de los cuales se publicaron en revistas como Vanity Fair.
También es cierto que Cunningham se vio forzada a explorar nuevos horizontes a partir de 1934 tras su divorcio, razón por la que dio clases particulares, enseñaba en institutos especializados y aceptaba más encargos de fotografía.
Sus retratos funcionaban, por encima de todo, gracias a su habilidad para romper el hielo y ganarse la confianza de sus sujetos, sin necesidad de resaltar el glamour sino, más bien, su humanidad.
Desnudo
En la faceta del desnudo, Cunningham exploró la figura humana con un enfoque tanto artístico como íntimo. Sus desnudos destacan por su sensibilidad y elegancia, evitando el morbo y enfatizando la forma y la luz.
Fue pionera en la fotografía de autorretratos desnudos y el desnudo masculino, mostrando una fuerte reflexión sobre el cuerpo físico y la identidad humana. Su enfoque, lejos de partir de la sexualización o la vulgarización, permitió ver la belleza natural del cuerpo humano, sin importar su género, su edad e “imperfecciones”.
Parte de este trabajo se realizó en un entorno privado y seguro, lo que le permitió una libertad creativa que desafió las normas sociales de su época. Son fotos en blanco y negro que combinan sobriedad y poesía visual a la perfección.
Como dato curioso, un desnudo célebre y controversial de Imogen Cunningham es la fotografía Imogen and Twinka at Yosemite, donde ella no es la fotógrafa, sino uno de los sujetos. Se muestra como una mujer mayor observando a una joven desnuda. La fotografía, realizada por Judy Dater, fue bastante comentada en su momento entre círculos feministas y artísticos.
Fotografía callejera
En la última etapa de su carrera, especialmente durante los años 40 y posteriores, Cunningham abrazó la fotografía callejera y documental, inspirada sobre todo por la fotógrafa neoyorquina, gran mentora de Diane Arbus, Lisette Model. Se conocieron en 1946 por ser profesoras de fotografía en la Escuela de Bellas Artes de California.
Con una Rolleiflex, Cunningham capturó escenas urbanas con un enfoque atento a los detalles cotidianos y la vida espontánea en las calles de San Francisco. Este tipo de fotografía complementó su trabajo comercial y de estudio, mostrando su versatilidad y su capacidad para encontrar belleza en lo ordinario.
Con un estilo directo y sin poses, sus imágenes de calle reflejan el pulso y la variedad de la vida urbana, demostrando una sensibilidad social y artística que enriqueció su legado.
La propia Imogen se refería a ellas como “imágenes robadas”, pues le gustaba esconderse y también ocultar su cámara, de forma que nadie supiera que estaba realizando una fotografía.
El Grupo f/64
El Grupo f/64 fue fundado en 1932 para promover la fotografía directa, o —straight photography— en la Costa Oeste de Estados Unidos, un territorio donde aún entonces habían rastros de pictorialismo entre los fotógrafos.
Imogen Cunningham fue uno de sus miembros fundadores destacados, junto a Ansel Adams y Edward Weston.
La técnica del grupo se centraba en usar aperturas pequeñas —como la apertura f/64— para obtener gran profundidad de campo y detalles precisos. Buscaban diferenciarse del pictorialismo, que favorecía el uso de foco suave y efectos artísticos. Juntos impulsaron un cambio clave en la fotografía estadounidense.
El compromiso con la autenticidad y la claridad en la imagen se convirtió en sello distintivo de Cunningham dentro y fuera del grupo. Sus fotografías a menudo mostraban paisajes, plantas y retratos con este enfoque de la fotografía.
No debe obviarse además que en la Costa Oeste americana el calor es intenso y la naturaleza local es rica en diversidad. Por lo tanto, el ambiente era ideal para ser explorado con la cámara.
Sin duda, quien más exploró la rica naturaleza del lugar fue Ansel Adams, de quien hablamos con anterioridad.
El Grupo f/64 se diluyó bastante rápido debido a que sus distintos integrantes se mudaron a otras partes del país, y nunca fue un grupo tan unido o que trabajara en conjunto sus ideas. Pero el concepto que defendían trascendió fronteras y cambió la perspectiva de la fotografía para siempre.
Los últimos años
La área de la Bahía de San Francisco se convirtió en los años sesenta en un epicentro del movimiento hippie e Imogen se interesó por fotografiar aquellos lugares impregnados por miembros de la subcultura. También fotografió a poetas de la generación beat.
Por estos años realiza algunas Polaroid y Aperture le dedica una monografía.
Hacia 1967 es miembro de la National Academy of Arts And Sciences y tres años después obtiene una Beca Guggenheim con la que se permite organizar su vasto archivo. Se proclama en San Francisco el 12 de noviembre como “Día de Imogen Cunningham”.
After Ninety: el último proyecto
En 1975, a sus noventa y dos años, Cunningham inició un nuevo proyecto centrado en fotografiar a personas de edad avanzada. Estimó que le tomaría dos años completarlo y planeaba publicar las imágenes en un libro titulado After Ninety.
Encontró a sus sujetos visitando hogares, hospitales y conventos, mostrando un gran compromiso con su obra. After Ninety fue una forma de mantenerse activa y de confrontar su propia experiencia como nonagenaria. El libro fue publicado póstumamente en 1977, dejando un testimonio invaluable de esta etapa final de su carrera.
Los pensamientos de Cunningham sobre la fotografía
La fotografía fue concebida por Imogen Cunningham como una forma de capturar la realidad tal como es, sin modificaciones ni poses forzadas. A su manera, buscaba la verdad en cada imagen.
Su fotografía favorita era siempre “la que haría mañana”, lo que resalta su constante búsqueda de innovación, en la que se valora la sorpresa y el asombro en el proceso creativo.
El arte debía reflejar la esencia del sujeto, ya fueran plantas, cuerpos humanos o sus rostros. Esta visión fue plasmada en su práctica artística a lo largo de su vida. Observó en la fotografía un medio para revelar “ideas sin fin“, para exploración artística y búsqueda de la verdad al mismo tiempo.
Legado de Imogen Cunningham
El legado de Imogen Cunningham es invaluable para la historia de la fotografía moderna.
Se le atribuye el haber consolidado la fotografía como una forma de arte legítima, gracias a su trabajo modernista y de vanguardia así como por su adhesión y liderazgo en el grupo f/64. Asimismo, sus técnicas innovadoras, como la impresión en platino y la doble exposición, fueron inspiradoras para otros artistas.
El haber sido parte de la asociación San Francisco Women Artists le permitió brindar apoyo moral y asesorías a otras artistas, incluyendo a Dorothea Lange y Consuelo Kanaga. Imogen también fue una influencia decisiva en la carrera de la fotógrafa feminista Judy Dater y Claudia Kunin e Irving Penn.
Su obra ha sido exhibida en museos como el Museo Carmen Thyssen, la Fundación MAPFRE, el J. Paul Getty Museum y la Howard Greenberg Gallery. Es y seguirá siendo fuente de estudio y admiración.
No fui muy ambiciosa. Creo que esa es la solución. Simplemente tomaba las cosas como venían. No diría que no tenía ningún problema, pero no me importaba. No pensaba que iba a salvar el mundo haciendo fotografías como hacen algunas personas.
Simplemente me lo pasaba bien haciéndolo, y por eso seguía pasándomelo bien independientemente de lo que tuviera que fotografiar.
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Preguntas frecuentes
¿Cómo se define el estilo fotográfico de Imogen Cunningham?
Como se menciona arriba, el estilo de fotografía de Cunningham evolucionó y mutó del pictorialismo inicial hacia la fotografía directa, pasando por una diversidad de géneros fotográficos y sujetos como plantas, cuerpos humanos y sus rostros.
En general, se le reconoce por el uso magistral de la luz y la sombra para resaltar texturas y formas, con un enfoque preciso y detallado que revelaba la esencia de sus sujetos, ya fueran retratos humanos, plantas u objetos cotidianos.
¿Qué influencias marcaron el trabajo de Imogen Cunningham?
Imogen fue influenciada por los pictorialistas y especialmente por la fotógrafa Gertrude Käsebier. Posteriormente se inspiró en el modernismo de fotógrafos como Paul Strand y Alfred Stieglitz, y también por la Nueva Objetividad Alemana, en especial en artistas como Albert Renger-Patzsch.
Participó en círculos artísticos europeos y estadounidenses, y estuvo en contacto con fotógrafos como Stieglitz y Man Ray. Además, formó parte del influyente grupo f/64 junto con Ansel Adams y Edward Weston.
¿Cómo fue la trayectoria de Imogen Cunningham a lo largo de su vida?
Su carrera incluyó experimentación constante, desde la fotografía pictorialista hasta la documental y la creación de imágenes abstractas. Trabajó como fotógrafa comercial, docente y artista independiente, adaptándose a las nuevas tendencias y tecnologías a lo largo de casi un siglo.
¿Cuáles son algunos premios y reconocimientos que recibió?
Recibió premios como la beca Guggenheim y un doctorado honorario en artes. Fue incluida en el Salón Internacional de la Fama de la Fotografía y exhibida en importantes museos como el Metropolitan Museum of Art y el Getty Museum.
Fuentes
- https://malagadecultura.com/2024/10/24/la-fotografia-de-imogen-cunningham-protagoniza-la-nueva-exposicion-temporal-del-museo-carmen-thyssen-malaga/
- https://digital-photography-school.com/lessons-from-the-masters-imogen-cunningham/
- https://www.all-about-photo.com/photographers/photographer/12/imogen-cunningham
- https://awarewomenartists.com/en/artiste/imogen-cunningham/
- https://www.getty.edu/art/exhibitions/cunningham/explore.html
- https://awarewomenartists.com/en/artiste/imogen-cunningham/
- https://www.britannica.com/biography/Imogen-Cunningham
- https://www.getty.edu/art/exhibitions/cunningham/explore.html
- https://digital-photography-school.com/lessons-from-the-masters-imogen-cunningham/
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