Robert Frank (1924-2019) fue un fotógrafo suizo destacado en la historia posmoderna de la fotografía gracias a su enfoque crudo que buscaba relatar historias reales e incómodas, sin artificios ni adornos. 

Su estilo espontáneo, de observador extranjero y distante, rodea a su magnum opus The Americans (1959) con la que mostró aquella cara oculta del “American Way of Life” que tanta popularidad tenía en aquellos tiempos de posguerra. 

Las fotografías de Robert Frank serían respaldadas por grandes como Edward Steichen, Walker Evans y su principal mentor, el director de arte de Harper’s Bazar, Alexey Brodovitch. E influyeron asimismo sobre las nuevas generaciones de documentalistas de la talla de Lee Friedlander, Garry Winogrand y Diane Arbus, abriendo camino hacia un nuevo tipo de fotografía.

El ojo debe aprender a escuchar antes de mirar.

Biografía de Robert Frank

Infancia y juventud (1924-1941)

 

Robert Frank nació en Zúrich, Suiza, un 9 de noviembre de 1924. Era el menor de dos hermanos, de madre suiza, y padre judío alemán. 

Pertenecientes a la clase media, la infancia del futuro fotógrafo pasó sin pormenores. 

Aún así hubieron complicaciones, sobre todo la sensación de crecer en un entorno de cada vez mayor antisemitismo y unos padres que, desde la perspectiva del adolescente Frank, parecían tristes en su obsesión por buscar el dinero.

Sea como fuere, el joven suizo dio con la fotografía por primera vez a los 17 años y tuvo el visto bueno de sus padres en practicar el oficio y volverse un gran aprendiz entre estudios suizos, ya que veían el potencial lucrativo de la profesión.

De Zúrich a Nueva York (1947)

 

Robert Frank empezó como fotógrafo comercial en su tierra natal y tras una breve estancia en París, Ginebra y Basilea, se mudó a Estados Unidos y más en concreto a Queens, Nueva York. 

Aquel ambiente tan ajetreado y lleno de vida llamó la atención del joven fotógrafo, habituado al clima de tensión y desidia de Europa. Sin embargo, más pronto que tarde, empezó a sentirse limitado en el mundo del arte estadounidense.

Su primer gran contacto sería el director de arte de Harper’s Bazar, el ruso-estadounidense Alexey Brodovitch, quien siempre motivó a Frank a que buscara su originalidad, sin las presiones de tener que adaptarse al estilo de los demás. 

Pese a que ya entonces poseía un estilo bastante definido, Frank lo diluyó para sus encargos en Harper’s Bazar, Life, Vogue, Fortune y otras revistas norteamericanas famosas por aquellos tiempos. 

 

 

El comienzo de su reputación (1950-1955)

 

Todos conocían su gran talento, pero nadie (sentía él) estaba permitiéndole explorar su verdadero potencial.

Sólo sobrevivía a bases de encargos como fotógrafo comercial y fotoperiodista. Cumplidor, pero no sobresaliente. 

Para 1950 se casó con la artista Mary Lockspeiser y participó en la exposición del MoMA 51 American Photographers, curada por Edward Steichen. Asimismo, viajó a Perú, España y creó algunos libros de fotografía de edición limitada. 

En 1953 ayudó en la creación del The New York School of Photographers, uno de los primeros institutos de su estilo en la Gran Manzana. Saul Leiter y Diane Arbus también colaboraron en el proyecto.

Tiempo después, en 1955, siete fotos suyas serían incluidas en la célebre exposición mundial The Family of Man, dotándolo al instante de mayor celebridad en el círculo de artistas de la fotografía.

Beca Guggenheim y el comienzo de The Americans (1955-1959)

 

Durante casi una década, Robert Frank se ganó la amistad y sincera admiración de tres grandes: Alexey Brodovitch, Edward Steichen —antiguo aliado del gran Alfred Stieglitz y Paul Strand—y Walker Evans, a quien observó como una influencia clave gracias a sus libros American Photographs (1938) y Let Us Now Praise Famous Men (1941). 

Ambas obras analizaron de forma distintiva a Estados Unidos, combinando varias capas de profundidad de manera fría y analítica. Let Us Now Praise Famous Men, en particular, fue un ejemplo temprano de fotoensayo y una de las primeras publicaciones que combinó arte fotográfico con literatura y periodismo.

Tras una breve y decepcionante pasada por Harper’s Bazar, Robert Frank logró compartir su portfolio con Evans. Con una carta de recomendación de este excelente trío, el artista pudo obtener una beca Guggenheim para recorrer todo Estados Unidos en carretera. 

Su vehículo de segunda mano sería un Ford Business Coupé y le acompañaban durante los siguientes dos años su esposa Mary y su hijo pequeño, Pablo.

Un total aproximado de 28.000 fotografías saldrían de esta odisea fotográfica que más tarde, en 1958, se convertiría en Los Americanos, con una primera versión editada en Francia —Les Américains— y mezclada con textos de Simone de Beauvoir, Henry Miller y William Faulkner, gracias al curador Robert Delpire, responsable clave de históricos fotolibros de Henri Cartier-Bresson y Josef Koudelka

Al principio, The Americans resultó ser una obra sumamente criticada en el territorio estadounidense desde su publicación en 1959, a pesar del entusiasmo con el que fue recibido por los europeos.

Robert Frank: datos básicos

 

Robert Frank es célebre por su obra maestra Los Americanos, que muestra con crudeza y espontaneidad a la sociedad norteamericana. Fue el trabajo de cerca de un lustro publicado entre 1959 y 1960, y resultó ser un antes y un después en la historia de la fotografía. 

La obra de Robert Frank fue distintiva para la época ya que representaba un tipo de fotografía cuyas composiciones y temas eran inusuales para el momento.

Maestros del modernismo fotográfico como Henri Cartier-Bresson privilegiaban las fotos sin grano, correctamente expuestas y ordenadas. 

Sin embargo, Frank desafió estas reglas de composición, sin temer a crear encuadres dinámicos, con desenfoques evidentes y granito.

Este tipo de detalles, a priori defectos vulgares, hicieron que sus fotos fueran originales y más fluidas, transmitiendo una sensación de frescura y naturalidad poco usual.

Tras The Americans, el fotógrafo abandonó la fotografía fija en favor del cine de vanguardia y dirigiendo películas underground tales como Pull My Daisy (1959) Me and My Brother (1968) y el polémico y censurado documental sobre los Rolling Stones, Cocksucker Blues (1972).

Evolución de su mirada fotográfica después de The Americans

 

Los únicos hijos que tuvo Robert Frank se fueron antes de tiempo. Su hija Andrea murió en un accidente aéreo durante un viaje a Guatemala en 1974 y Pablo, su primer hijo, tenía esquizofrenia y falleció por suicidio en 1994.

Estas pérdidas cambiaron su forma de pensar y, asimismo, su forma de concebir la fotografía. 

Así, las fotos de Frank a partir de los setenta se volvieron más personales, ya que retrataban su entorno más inmediato. 

En 1972 publicaría su segundo y último libro de fotografía, The Lines of My Hand. En él, vemos fotos más experimentales e intimistas, abandonando ese enfoque crudo de su primer trabajo.

Aquí, collages, Polaroids, rayas descaradas, texto sobrepuesto sobre las composiciones y otras técnicas caracterizarían la obra, de claro tinte autobiográfico. 

Etapa tardía (1987-2019)

 

En las décadas siguientes el fotógrafo dirigió asimismo algunos videos musicales como Run, de New Order, Summer Cannibals de Patti Smith, y Plundered my Soul de The Rolling Stones.

Pasó las últimas etapas de su vida entre Nueva York y Mabou, Nueva Escocia, en compañía de su segunda esposa, la artista visual June Leaf (1929-2024), con quien se casó en 1971. 

El artista falleció el 9 de septiembre de 2019, en Inverness, Nueva Escocia, a sus 94 años. 

Reacio al ojo público y pese a su enorme influencia, Frank recibió pocas distinciones, entre las cuales sobresale el Premio Internacional de Fotografía de la Fundación Hasselblad (1996) y el Premio Cornell Capa, en 1987 y 2000.

¿Por qué al principio no era comprendido Robert Frank en Estados Unidos?

 

El estilo de fotografía que Robert Frank ilustró sobre The Americans resultó revolucionario y, asimismo, insultante para el pueblo estadounidense. Pero ¿por qué? 

Debemos comprender el contexto histórico: Estados Unidos estaba en los inicios de la posguerra. 

Su mayor rival político, la Unión Soviética, representaba el comunismo y “todos sus males”: desidia, pobreza y autoritarismo. 

Estados Unidos más que nunca intentaba vender una idea de progreso, de revolución tecnológica y asimismo, de tener los más puros valores. 

Frente a la atea y colectivista sociedad rusa, la población estadounidense creía en la individualidad, la libertad y la familia tradicional. 

Sin embargo, ese fantasioso imaginario americano, esa imagen superficial vendible a todo Occidente, era una farsa para Frank. 

Y eso es lo que resalta en sus fotografías: pobreza, desidia, explotación laboral, racismo, jóvenes LGBTQ sin futuro

No es que Frank fuera un extranjero especialmente pesimista: en principio, buscaba retratar en todas sus dimensiones esa América Profunda, esa parte de la nación que se ocultaba entre aquel patriotismo desmedido. 

Pero aún más importante, el suizo no concibió su proyecto con un fin meramente documental: en todo momento se reconoce subjetivo e incluso pesimista. 

Parecía que el trabajo de Frank era inclasificable: no era documentalismo a secas ni pretendía ser mucho menos un ejercicio de fotoperiodismo; sin embargo, su mirada fría y distante de las circunstancias estadounidenses lo acercó más a la realidad.

Y eso era particularmente insultante para un pueblo que recibía extranjeros todo el tiempo: ¿por qué un suizo era tan desagradecido con el modo de vida que le ofrecía “el país de las oportunidades”? 

En un clima social donde (casi) cualquier cosa que sonara a empatía básica era tachada de “comunista” —os recordamos que eran tiempos del pánico rojo y el macartismo— The Americans era antiestadounidense, un insulto hacia la supuestamente intachable moral americana. 

Los sesenta y la generación beat

 

Pese a la dura reacción inicial, The Americans pronto se convirtió en una obra maestra valorada por las nuevas generaciones de artistas americanos. 

Fue valorada por primera vez por la generación beat, aquel colectivo de escritores que se sentían incrédulos del cuento del sueño americano. Al igual que Frank, ellos creían en el arte de la espontaneidad, la improvisación y el retrato crudo de temas como las drogas, el sexo y la homosexualidad. 

Quien adoptaría por primera vez The Americans como una obra fotográfica beat sería nada menos que el escritor Jack Kerouac, responsable del primer prólogo de la versión estadounidense del libro. 

Así, la magnum opus de Frank representó una señal de transición entre la fotografía moderna y la fotografía posmoderna, y también un registro visual de ese cambio entre la excesivamente optimista sociedad norteamericana de los cincuenta y el nihilismo y desesperación que explotaría en los sesenta en todo el territorio americano. 

Sin proponérselo, Frank retrató una América digna del espíritu de los sesenta: crudo, rebelde, rabioso

Sus fotos eran como el jazz, improvisado, violento, desafiantes de la puritana moralidad americana. 

Estados Unidos estaba construyendo su imagen como la mayor potencia del mundo, y la cuna del cine occidental, Hollywood, ayudaba a construir ese paisaje idílico de la americanidad, del American Way of Life, the American Dream

Pero todo ese imaginario, esa burda propaganda que competía para destruir la imagen soviética, en comparación fría y corrupta, se venía abajo con un trabajo tan crudo como el de Robert Frank. 

Para él, Estados Unidos sufría de una gran desigualdad, infelicidad, segregación racial, todo tipo de tensiones a punto de explotar.

The Americans es un documento histórico que demostró cómo era esa olla a presión que terminó reventando alrededor de los sesenta, con esos golpes morales como lo fue la vergonzosa Guerra de Vietnam y la crisis de los misiles en Cuba.

Estilo visual de Robert Frank 

 

Robert Frank no creía en la americanidad, era más escéptico. Y no quería embellecer la fealdad con encuadres perfectos y simples al estilo de los grandes referentes de la época, como Henri Cartier-Bresson y Walker Evans.

Sus fotos eran abundantes en grano, recortes, y no tenían ningún título pretencioso ni explicación alguna, más allá de declarar el sitio donde se tomaron. 

  • Elementos de la poesía y prosa beat 

Lo suyo se nutría de contrastes marcados en blanco y negro, que ayudaban a enfatizar la atmósfera y la carga emocional de sus fotos. 

Asimismo, así como harían los escritores beat, Frank dotaba a sus imágenes de una narrativa visual a partir de fotos sueltas, sin un hilo argumental lineal, pero reflejando al mismo tiempo la complejidad de la nación estadounidense. 

Uno de estos detalles clave sería, por ejemplo, el uso de la bandera. En las 83 fotos que hay en The Americans, cada imagen con una bandera representa el inicio de un nuevo capítulo.

Ese estilo reflejaba su creencia en nuevos valores y le permitía dotar de un tono introspectivo a sus imágenes, que a primera vista parecen ser sólo provocativas e incluso groseras. 

Sin embargo, como pasaba con William S. Burroughs, Allen Ginsberg y Jack Kerouac, su obra resultaba ser más profunda y elaborada al ser examinada con cuidado.

  • La subjetividad ante todo 

La mirada fotográfica de Frank era personal y crítica, mostrando tanto las contradicciones como las desigualdades de la vida cotidiana. 

No hay romanticismo ni una idealización en sus fotos, tampoco una búsqueda de la verdad, sino más bien, una necesidad por romper con lo que se daba por sentado, por cuestionarnos lo que se supone sabemos, pero sin ofrecernos una respuesta directa. 

Así, las fotos del artista suizo resultan ser como un libro abierto: rico en capas y profundidad, y asimismo bien comunicativas y directas. 

Los nuevos documentalistas y Robert Frank 

 

Frank, con su propio lenguaje subjetivo y visión nihilista de la sociedad norteamericana, creó los cimientos sobre lo que se apoyarían los fotógrafos posmodernos de la siguiente generación, como el trío de neoyorquinos conformados por Lee Friedlander, Diane Arbus y Garry Winogrand, quienes fueron dominados como los Nuevos Documentalistas en la histórica exposición del MoMA en 1967. 

Friedlander tomaría de Frank los encuadres dinámicos e ingeniosos, con múltiples lecturas, mientras que Arbus continuaría con la labor de retratar a comunidades vulnerables y minorías discriminadas por el sistema. 

Winogrand tomaría como sello de identidad esa espontaneidad de la fotografía frankliana, importándose entre poco a nada por el grano, las técnicamente incorrectas exposiciones y composiciones a priori descuidadas. 

Esta influencia llegaría aún más lejos e inspiró asimismo a padres de la fotografía en color como Stephen Shore y William Eggleston

Frank demostró a los artistas estadounidenses y europeos que era posible capturar algo distintivo a partir de lo vulgar, lo cotidiano y lo que a menudo no se quiere presumir, sino ocultar. 

Robert Frank después de los sesenta 

 

Después de The Americans, Frank se convirtió en un director de cine documental y de vanguardia. 

Su filmografía sería una referencia para cineastas experimentales contemporáneos y futuros como Andy Warhol, John Waters y Kenneth Anger

Sus películas serían como sus fotografías: provocativas, en apariencia improvisadas y surrealistas, experimentando con el fotomontaje y el videoarte. 

Irónicamente, la película más comentada de Frank en realidad nunca pudo estrenarse: Cocksucker Blues (1972) mostraba el detrás de cámaras de las giras de los Rolling Stones durante la promoción de su álbum Exile on Main St, cuya portada es un collage de fotos, algunas pertenecientes al suizo. 

Grabada con cámara en mano por Frank y los mismos miembros de la banda, el documental fue archivado indefinidamente y sólo se ha podido exhibir en ocasiones puntuales con la presencia física del fotógrafo. Esto se decidió así debido a incriminatorias escenas de orgías y uso de sustancias ilícitas por parte del grupo de rock y su círculo cercano. 

Legado de Robert Frank 

 

Robert Frank transformó para siempre la fotografía documental con su mirada honesta y disruptiva de la sociedad estadounidense. 

Pese a los desafíos, The Americans rompió esquemas e hizo historia al apostar por la espontaneidad, los encuadres inusuales y una profunda carga emocional disimulada por la crudeza de sus composiciones. 

El estilo de Frank, caracterizado por un sólido monocromo, el grano visible y composición compleja, sigue siendo referencia clave en la fotografía contemporánea. Su legado inspira a nuevas generaciones y mantiene vigente la reflexión sobre los cambios culturales y la identidad visual de Occidente.

Cuando la gente mira mis fotografías, quiero que sientan lo mismo que cuando quieren leer dos veces una línea de un poema.

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Preguntas frecuentes

¿Qué técnicas y recursos visuales caracterizan el trabajo de Robert Frank?

Esencialmente, Frank construyó su estilo gracias a una iluminación imperfecta pero natural y espontánea, producto de circunstancias de poca luz o condiciones inadecuadas. Asimismo, recortaba sus fotos y aumentaba el contraste entre blancos y negros, dándoles así una estética de instantánea. 

Gran parte de su obra la hizo de la mano de una Leica de 35 mm, una de las favoritas de los fotógrafos de su tiempo.

¿En qué publicaciones y exposiciones se difundió principalmente el trabajo de Robert Frank?

Aparte de participar en las exposiciones grupales de Edward Steichen, Frank tuvo su primera exhibición en solitario en 1961 en el Instituto de Arte de Chicago y al año siguiente en el MoMA.

Los Americanos sería revaluada en la exposición conmemorativa del 2009 Looking In: Robert Frank’s The Americans de la Galería Nacional de Arte de Washington, D.C.

¿Quiénes influyeron sobre Robert Frank?

La primera gran influencia fotográfica de Frank fue su compatriota suizo Jakob Tuggener y su libro Fabrik. El artista veía en él un referente a la hora de crear una obra tan artística, original como profesional y comercial. 

Otras grandes influencias incluyen al fotógrafo británico-alemán Bill Brandt, el húngaro André Kertész y el americano Walker Evans. 

Asimismo, aprendió de Henri Cartier-Bresson, los ya también mencionados Brodovitch y Steichen, así como los escritores beat Jack Kerouac y Allen Ginsberg.

Fuentes

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